Bienvenido Mr. Zoster

imageNo es que quiera emular al Tostado, aquel Obispo grafomaniaco, terror de anaqueles y espanto de bibliotecarios, cuya obra latina ocupaba quince enormes volúmenes en su edición veneciana, ni al prolífico y más actual, obispillo protestante, César Vidal, de quién podría decirse, como se dijo de Dumas, que si hubiera leído todo lo que su pluma habia firmado, sería la persona más instruida del orbe.

En fin, no llegan a tanto mis pretensiones y si, últimamente, zascandil y correcalles como soy, ando un poco ligero en esto de darle a la tecla, se debe a mi reciente relación con una, hasta ahora para mí, desconocida criatura, de nombre, herpes Zoster, vulgo: culebrilla.

Este reptante me tiene postrado y maltrecho y he hallado cierto consuelo poniendo negro sobre blanco,  algunas de mis desatinadas ideas, barruntos y desventuras, en esta bitácora.

La reclusión forzosa lleva a los comportamientos más extravagantes, como esté de escribir gratuitamente para una incierta parroquia. Conocía que ciertas personas incurrían en este comportamiento, pero esta inclinación se me antojaba  tan insólita y estupefaciente como la afición al canódromo o el gusto por la literatura de Mircea Eliade.

El caso, es que trabé conocimiento con Zoster hará cosa de una semana y desde entonces nuestra relación ha sido intensa. Nos hemos hecho compañía y vivido juntos la aventura  de este blog, él agarrado a mis nervios, mordiéndolos para mantenerme despierto y  yo, cataplasmático y yacente, ora leyendo, ora escribiendo.

Al principio Zoster, huraño y reservado, se mostraba esquivo y reticente a  enseñar su rostro. Sólo al cabo de 3 días no pudo ocultar que era él, quien con tan crueles aldabonazos, llamaba a la puerta. Una vez realizado en urgencias el acto de presentación formal, supe, por las explicaciones de la doctora, que no era ningún extraño, sino un viejo conocido que había convivido conmigo desde la tierna infancia.

Durante la noche los mordiscos de este viejo amigo se vuelven a veces más intensos y fue en ese instante de duermevela cuando sentí que la culebra me hablaba y raciocinaba:

– ¿Qué tal sienta, amigo, mi compañía, ahora que me he hecho visible en forma de vesículas y llagas?

– Debo de estar soñando -respondí- pues jamas oí  que ni  virus ni culebras hablasen, sino con sus actos. ¿Quién eres y por qué me maltratas así?

– Yo tengo muchos nombres, cuando eras pequeño, fui una simple varicela, ahora soy Zoster. He esperado mucho para volver a visitarte, casi 40 años, pero todo el tiempo hemos estado juntos; he dormido por largo tiempo en tus entrañas. Yo no soy impaciente como vosotros los humanos.

– Pero…¿por qué apareces ahora, culebra inmunda?

– Bajaste tus defensas. Tu organismo no supo oponer los parapetos suficientes. Yo soy un oportunista, no hago sino obedecer a mi naturaleza y tú me brindaste una ocasión..

-¿Es posible? – protesté – ¡ Cuarenta años son muchos!

– Bah… no creas, tus escalas son humanas. No tienen sentido para mí. Mira a tu país,por ejemplo, larva de bloguero; eso que llamáis la democracia tiene más o menos tu edad, la creéis asentada, sin embargo, culebras como yo duermen en sus nervaduras. Esperan el momento  de eclosionar y la verdad que nos lo estáis poniendo de dulce, nuestros apéndices bífidos asoman ya por sus carnes.

– Pero sus defensas son fuertes- objeté, aun incrédulo de tratar con quien trataba y discutir con quien discutía – tenemos sufragio universal, tribunales que velan por la ley, defensor del pueblo, organizaciones civiles…

Sentí su risa de sierpe en mis carnes laceradas.

– Perdona el cosquilleo, anfitrión y amigo, es mi manera de reír. Ya que te has obstinado en hacerme hablar, Esopo de pacotilla, tendrás que oír algunas verdades.

– Te escucho, crótalo nauseabundo

– Vuestra democracia es como tú, apenas nada para mis hermanas, un soplo en la inmensidad del tiempo. Como tú, no ha sabido mantener vigiladas sus atalayas. No le disteis importancia a los sarampiones y varicelas de su infancia, derrumbasteis los diques de contención que os protegían contra nosotras, no supisteis mantener esos cuerpos admirables de la administración: la intervención previa del estado, los secretarios que vigilaban la legalidad de los actos,los depositarios…los creísteis excrecencias del pasado. Tampoco supisteis conservar la robustez filosófica de vuestra tradición liberal que venia de tradiciones aun más antiguas…aquellos diques cayeron con los primeros sarampiones de los años 70, después vendría el recurso previo de inconstitucionalidad, la muerte de Montesquieu y el principio de separación de poderes…sigo?

– Espera, un momento…Cipion y Berganza hablaron en aquella noche estrellada como si fueran alumnos de la escuela platónica, pero tener que escuchar lecciones de historia política de un vulgar virus es demasiado…

– ¿Prefieres que hablen los hechos, humano? he sido tu huésped muchos años y me caes bien, por eso te advierto.

– Ya que estas en tan buena disposición, dime ¿quiénes son tus hermanas?

– Ellas también tienen muchos nombres. Una culebra, en concreto, se llamó primero hecho diferencial, mas tarde nacionalismo moderado. Según vuestras defensas caían, paso a llamarse soberanismo y mas tarde autodeterminación y ha terminado identificándose con la democracia misma. Ciegos, como estáis, ni siquiera su irónica costumbre de formar culebras humanas os dio una pista sobre su naturaleza.

– Veo que para ser una caterva de áspides venenosos no os falta sentido del humor.

– Claro, es que la realidad es humorística. ¡Cómo siento que estas mandíbulas mías solo se ensanchen para la deglución, pues reiría bien a gusto! Lastima que vosotros que tenéis mandíbulas para reír no estéis en condiciones de hacerlo. La risa estalla en la boca pero el humor nace en la mente y tantos años de LOGSES, LOMCES y otros acrónimos, han dejado vuestros cerebros tan ulcerados como tu espalda, improvisado fabulista.

– Supongo que ese es otro dique que también ha caído – dije, comenzando a entender su ofídia lógica.

– Sí, la educación es el antídoto por excelencia contra estas mis hermanas de las que te hablo.  Sin ella el camino quedaba expedito… al caer las primeras resistencias cayeron otras. Los partidos, borrachos de poder, confundieron el mandato popular con  el poder sin cortapisas y se convirtieron en maquinarias cleptocratas, igual que los sindicatos y las organizaciones de empresarios. Agravasteis la  endémico situación de privilegio de vuestras oligarquías financieras con orgías de opas y concentraciones. No entendisteis que las libertades individuales son las fundamentales y el sufragio un reaseguro para garantizar que el abusador sea depuesto, la crisis económica hizo el resto… derrumbando los últimos parapetos….mi hermana, la culebra de la demagogia, se relamía de placer…pronto obró otra de sus mutaciones y se ofreció libidinosa  a remediar vuestra frustraciones.

– ¡Basta! no quiero oír más- repliqué- No me harás creer que vuestro reino ha llegado.Tú misma, tarasca asquerosa, estas en retirada.Pronto gozaré de un cuerpo sano y libre de tu veneno.

Sentí que la serpiente reculaba ante mi determinación y que la mano de Morfeo me llevaba dulcemente  a otras regiones. Aun con esa extraña lucidez del duermevela me pregunté, si como en el cuento de Monterroso, cuando todos despertásemos, Mr. Zoster todavía estaría allí.

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