Réquiem por un bolardo

Como experto en bolardismos y sus mortales asechanzas he tenido noticia de la desactivación el pasado verano de un miembro de esta especie de especial peligrosidad. El tentetieso radicaba en Valladolid y, al decir de mis informantes, se había ganado, merced a sus hazañas, el sobrenombre del Bolardo Asesino. Sentar fama de asesino entre los de su especie no es cosa manca. Sería, por usar una analogía de fácil compresión, como cobrar fama de desalmado y sanguinario en las filas del Isis o de temerario en la Legión. Logros al alcance de pocos.

Descollar entre los bolardos por tu pulsión homicida es como sentar  plaza de pijo en la barra de Green o ganarse a pulso fama de inmundo y de tener escaso trato con el jabón en una comuna hippie, como ostentar fama  de  docto y erudito entre los miembros de una academia o sobresalir por corrupto en una reunión de concejales de urbanismo; como que se rumoree tu condición de excéntrico entre las estrellas del séptimo arte, de impío en una secta satánica o, por poner un ejemplo extremo, que te teman por tu lengua viperina en las tertulias de Telecinco.

Pues bien, este bolardo singular brotado en el corazón de Castilla, hacía tiempo que despuntaba entre los suyos por el número de víctimas cobradas, de tal modo que los talleres y chapistas del lugar se cuenta que piensan levantarle una réplica conmemorativa de tamaño similar al obelisco de Buenos Aires cuya efigie, cual faro de Alejandría, sea visible desde cualquier lugar de la meseta.

Al parecer su fama no se debía únicamente a su crueldad y acierto en atacar cualquier tipo de organismo autopropulsado, mecánico o biológico, sino a la singular pericia y  astucia que le permitía coger desprevenidas a sus víctimas. Se trataba lógicamente de un bolardo de la especie retráctil, cuyas erecciones eran tan súbitas y gloriosas como aquella de Archidona, que también dejó sus damnificados, si bien más recurrentes. En lugar del níveo chaparrón que cubrió aquel cine andaluz, la lluvia en la rivera del Pisuerga era de irisados copos de pintura metalizada. Estas perseidas vallisoletanas eran visibles, al decir de los lugareños, desde la cercana plaza Mayor y varios operadores de turismo local planeaban organizar avistamientos en grupos organizados, lo que habría redundado en favor del turismo de interior que tanto cuesta promocionar.

Ahora que el pertinaz carámbano ha sido inutilizado,yo, que como un quijote he combatido desde mi blog la invasión bolardiana, siento por él el respeto que se le debe al adversario caído. Era sin lugar a dudas un bolardo impar que no hizo otra cosa que obedecer a su naturaleza. Ahora que este enemigo descansa, pienso si la hipotética y manida rebelión de las máquinas no habría comenzado ya por este cipotillo pucelano que con  tan pugnaz brío desmentía que el decaimiento de la raza  hubiese alcanzado también   su ferruginosa libido.

El ocaso de este icono ha coincidido en el tiempo con el adiós al alcalde León de la Riva, bolardo impar él mismo, que alardeaba de estar siempre en presenten armas ante el menor estímulo, ignorándose todavía como pudo desempeñar su trabajo de ginecólogo en semejante estado tanto tiempo. Leonido, por evidente y freudiana afinidad, fue el mayor defensor del defenestrado.

Caídos estas dos reservorios de las esencias, confiemos que no se torne mansa toda esta tierra ante la pérdida de estos dos estandartes de la bravura vallisoletana. Que Valladolid y toda la tierra de Castilla siga gozando de épicas exaltaciones, aunque algo menos intempestivas y que  sigan aconteciendo con inmoderado desenfreno, aunque con menos intemperancia y mayor gozo de quien, regaladamente, las provoca o las inspira.

Ni una lágrima por el bolardo de carne y hueso, de cuya virilidad no existe otra fuente que la acredite, a Dios gracias, que su propia verborrea. Gloria y eterno descanso, sí, al formidable adversario y enemigo que montaba guardia ante el aparcamiento de la plaza Mayor, que jamás alardeó de nada y que duerme bajo tierra con las muescas de sus múltiples hazañas  ribeteando su fatigada armadura.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s